Mercè Alcolea
Camarera de sala
Llevo muchos años trabajando como camarera de sala. Esta profesión me ha enseñado la importancia de cuidar cada detalle. Además, me ha mostrado el valor de ofrecer siempre una atención cercana y de calidad.
Para mí, el trato con las personas es una de las partes más bonitas de este oficio. Por eso, disfruto viendo cómo los clientes se sienten cómodos, disfrutan de la comida y viven una buena experiencia.
Lo que más me motiva es el ambiente que se crea alrededor de una mesa. Es decir, las conversaciones, los momentos compartidos y la sensación de que todo fluye bien gracias al equipo.
Asimismo, me gusta implicarme en todo lo que hago. También intento ayudar a mis compañeros siempre que hace falta. De esta forma, aporto energía positiva y contribuyo a crear un buen ambiente de trabajo.
Creo que, cuando un equipo trabaja unido, eso también se transmite a los clientes. Por ello, considero que el compañerismo es una parte esencial de la sala.
Fuera del trabajo, disfruto mucho pasando tiempo con mi familia, amigos y compañeros. Además, me gusta descubrir lugares nuevos y seguir aprendiendo constantemente, tanto a nivel personal como profesional.
Por último, si hay algo que me define en sala, es mi memoria. Muchas veces los clientes me piden postres y cafés todos a la vez. Sin embargo, aunque no lleve libreta encima, consigo memorizar prácticamente todo sin fallar.
Supongo que eso ocurre cuando haces tu trabajo con verdadera vocación. Sobre todo, después de muchos años disfrutando de esta profesión.
Mis secretos de sala

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