
Si estás buscando una hacer una cena de grupo por Halloween en Barcelona, conviene recordar una cosa: el 31 de octubre no obliga legalmente a meterse en una discoteca decorada con telarañas de plástico. También puedes reunir a tus amigos, sentarte alrededor de una buena mesa y dedicar la noche a comer, brindar y alargar la sobremesa. Bastante terrorífico es ya conseguir que doce personas se pongan de acuerdo sobre una hora.
Halloween se ha convertido en una excusa estupenda para montar planes en grupo. Algunos quieren disfrazarse. Otros prefieren salir después. Y también existe ese amplio sector de la población que considera que pasar una buena noche consiste simplemente en tener delante algo rico y gente con la que apetezca compartirlo.
Ahí es donde Dabutis encaja especialmente bien. Nuestra arrocería está en el Guinardó, en Carrer de Sant Quintí 134-136, y la propuesta gira alrededor de arroces, cocina mediterránea, platos para compartir y mesas en las que nadie debería tener prisa por levantarse. Además, contamos con opciones específicas para grupos.
Por eso, una cena de grupo por Halloween en Barcelona no tiene por qué girar alrededor de menús con nombres de monstruos, bebidas fluorescentes y una pobre calabaza sufriendo encima de la barra. Puede ser mucho más sencillo: reunir al grupo, pedir bien, compartir mesa y empezar la noche como merece. Luego, si alguien quiere disfrazarse de vampiro, contable o persona que responde rápidamente en WhatsApp, ya es cosa suya.
Halloween en grupo: cuando el plan importante es sentarse a cenar
Organizar una cena para dos tiene poco misterio.
Organizarla para doce ya empieza a parecer la producción de una película.
Hay que encontrar día, hora, restaurante, número definitivo de asistentes y alguna fórmula para que nadie decida cancelar veinte minutos antes porque “al final se le ha complicado”.
Además, Halloween añade otro ingrediente: mucha gente sale esa noche.
Por tanto, si la idea es montar una cena de Halloween con amigos en Barcelona, esperar hasta el último momento para buscar mesa puede provocar un susto bastante más realista que cualquier máscara.
Elegir un restaurante acostumbrado a trabajar con grupos simplifica bastante el asunto.
En Dabutis contamos con menús específicos para grupos que combinan platos para compartir con diferentes opciones principales y postres. Actualmente, entre las propuestas aparecen entrantes como croquetas de pollo rustido, chips de alcachofa, hummus o embutidos, además de opciones principales de carne, pescado, fideuá o arroz marinero, según el menú elegido.
Y eso tiene una ventaja evidente.
En lugar de sentar a quince personas y esperar a que cada una estudie la carta como si estuviera tomando una decisión inmobiliaria, buena parte de la cena puede quedar organizada previamente.
Menús para grupos: menos decisiones y más conversación
Cuando una mesa es grande, reducir decisiones innecesarias es casi una obra de caridad.
Porque todos conocemos cómo empieza.
“¿Pedimos para compartir?”
“Sí.”
“¿Qué pedimos?”
Silencio.
De repente hay quince personas adultas mirando una carta incapaces de tomar una decisión colectiva sobre una croqueta.
Los menús para grupos ayudan precisamente a evitar ese pequeño parlamento gastronómico. Hay una estructura definida, platos para compartir y distintas alternativas para continuar la cena. Así, el grupo puede centrarse en hablar, brindar y discutir asuntos verdaderamente importantes, como quién lleva el peor disfraz.
Además, compartir comida encaja especialmente bien con este tipo de celebración.
Halloween es una noche social. Se queda con amigos, compañeros de trabajo, familia o esa mezcla extraña de personas que empezó siendo “cuatro para cenar” y terminó con diecisiete nombres en la reserva.
La mesa tiene que acompañar ese ambiente.
Cena de Halloween en Barcelona para grupos que vienen a cenar de verdad
Aquí conviene establecer prioridades.
Si el objetivo principal de la noche es cenar bien antes de continuar con otros planes, un restaurante con cocina pensada para compartir tiene bastante más sentido que elegir un sitio exclusivamente porque han colocado un esqueleto junto a la puerta.
La decoración puede estar estupenda.
Pero el esqueleto no te va a solucionar la cena.
Unos entrantes al centro, un arroz o una fideuá y una sobremesa con calma tienen bastante más recorrido.
Además, los arroces funcionan especialmente bien cuando hay varias personas alrededor de la mesa. Tienen ese punto colectivo que hace que comer deje de ser una sucesión de platos individuales y se convierta en un plan compartido.
Arroces en Halloween: cero sangre falsa, bastante más sabor
No existe ninguna norma que diga que Halloween tenga que saber a calabaza.
Ni que todos los restaurantes tengan que sacar de algún cajón un menú negro, naranja o bautizado con nombres de películas de terror.
En Dabutis preferimos una estrategia menos complicada.
Arroces.
Cocina mediterránea.
Platos para compartir.
Y que el espectáculo lo ponga la mesa.
De hecho, uno de los menús actuales para grupos incluye arroz marinero al horno con calamares, langostino y mejillones entre las opciones principales. También existen alternativas de carne y pescado para quienes esa noche no tengan ninguna intención de acercarse a una paellera.
¿Por qué un arroz funciona tan bien en una cena con amigos?
Porque simplifica.
Y cuando hay mucha gente, simplificar es maravilloso.
Un arroz llega al centro de la mesa y no necesita una conferencia TED para justificar su existencia.
Se sirve.
Se comparte.
Se come.
Además, tiene algo naturalmente social. Mientras unos atacan los entrantes, otros hablan, llega el arroz y la conversación continúa alrededor de la misma mesa.
Ese ritmo funciona especialmente bien en celebraciones donde nadie quiere cenar corriendo.
Halloween puede continuar después. Puede haber copas, disfraces, fiestas o una retirada dignísima a casa antes de medianoche porque algunos ya hemos alcanzado una edad en la que dormir también es un planazo.
Pero la cena merece su propio tiempo.
Menos truco y más plato
El “truco o trato” está muy bien cuando tienes ocho años.
Cuando tienes treinta y tantos, cuarenta o cincuenta, el verdadero trato interesante suele ser otro: tú te sientas y alguien te trae comida.
Una evolución bastante razonable de la especie.
Y si además el grupo puede compartir platos y evitar recorrerse media Barcelona buscando un lugar donde quepan todos, mejor todavía.
Por eso Halloween puede convertirse en una excusa perfecta para recuperar algo mucho más sencillo: quedar con gente que hace tiempo que no ves y sentarse juntos alrededor de una mesa.
¿Halloween con amigos, familia o compañeros de trabajo?
Halloween tampoco pertenece exclusivamente a quienes quieren salir de fiesta.
Puede servir para montar una cena de amigos, una reunión familiar diferente o incluso un encuentro informal entre compañeros de trabajo.
De hecho, octubre suele ser ese mes raro situado entre la vuelta definitiva a la rutina y el comienzo de la avalancha navideña.
Todavía no han empezado las cenas de empresa.
Todavía nadie ha dicho “tenemos que vernos antes de Navidad”.
Y precisamente por eso puede ser un buen momento para juntar al grupo.
Una cena de amigos antes de salir… o en lugar de salir
Hay dos grandes escuelas de pensamiento en Halloween.
La primera cena y luego sale.
La segunda cena y, después del postre, empieza a considerar seriamente que ya ha hecho suficiente vida social por un día.
Ambas son perfectamente respetables.
Dabutis está en el Guinardó, cerca del Hospital de Sant Pau y de la parada Guinardó-Hospital de Sant Pau de la L5, por lo que resulta una opción especialmente cómoda para quienes buscan organizar el encuentro fuera de las zonas más saturadas del centro de Barcelona.
Eso permite empezar la noche alrededor de una mesa sin convertir la búsqueda de restaurante en otro episodio de terror.
Sala privada para montar Halloween a vuestra manera
Y si el grupo necesita algo más de intimidad, hay otra opción interesante.
Dabutis dispone de un salón privado con capacidad para hasta 20 comensales, pensado para celebraciones, reuniones y eventos. Además, el restaurante contempla eventos privados para grupos mayores previa consulta.
Para una cena de Halloween puede ser especialmente útil si sois una pandilla numerosa, queréis estar juntos o simplemente sabéis de antemano que vuestro volumen de conversación no es compatible con el concepto de discreción.
No hace falta convertir la sala en el castillo de Drácula.
Aunque si alguien aparece con capa, tampoco vamos a montar un drama.
Reservar una cena de Halloween para grupos sin sufrir por el camino
Aquí llega la parte menos emocionante y, al mismo tiempo, más importante.
Reservar.
Cuando una fecha concentra muchos planes, confiar en llegar con doce personas y preguntar alegremente “¿tenéis mesa?” es una estrategia valiente.
También lo es cruzar una autopista con los ojos cerrados, pero no por eso vamos a recomendarlo.
Si ya sabes que quieres organizar una cena de Halloween, especialmente para un grupo grande, cerrar el número de asistentes y reservar con margen te evita bastante incertidumbre.
Además, permite consultar previamente los menús disponibles, necesidades alimentarias o la posibilidad de utilizar el salón privado.
El grupo de WhatsApp es el verdadero pasaje del terror
Antes de reservar tendrás que sobrevivir al auténtico Halloween.
El chat del grupo.
“Yo creo que sí.”
“Depende de la hora.”
“¿Dónde es?”
“¿Qué día cae?”
“Voy con alguien, luego te digo.”
Y el glorioso participante que lleva dos semanas sin responder y aparece el mismo día preguntando si todavía puede apuntarse.
Por eso conviene establecer una fecha límite, contar cabezas y reservar.
No necesitas elaborar un reglamento interno de 36 artículos.
Solo saber aproximadamente cuántos sois.
Cuanto antes esté la mesa, antes podéis discutir los disfraces
Una vez resuelta la reserva, el resto ya son problemas menores.
Quién se disfraza.
Quién pasa completamente del tema.
Quién aparece con maquillaje profesional.
Y quién se pone una sábana encima cinco minutos antes de salir y pretende convencer al resto de que era exactamente el concepto que tenía pensado.
Lo importante es que la mesa esté preparada.
Porque Halloween dura una noche, pero intentar encontrar sitio para quince personas a última hora puede parecer eterno.
Dabutis: un Halloween con más arroz y menos sustos
Al final, Halloween es una excusa.
Una bastante buena, además.
Sirve para hacer algo distinto, reunir gente y romper un poco con la rutina sin necesidad de convertir la noche en una competición para ver quién consigue fabricar el cóctel más negro de Barcelona.
En Dabutis preferimos apostar por algo bastante más reconocible: buena mesa, cocina mediterránea, platos compartidos, arroces y opciones para grupos. Nuestra ubicación en el Guinardó permite además montar el plan lejos de buena parte del jaleo del centro.
Puedes venir disfrazado.
Puedes venir sin disfrazar.
Puedes salir después.
O puedes decidir que después de un buen arroz y un postre ya has completado todas las misiones secundarias de la noche.
Lo único realmente importante es organizarlo con tiempo.
Porque fantasmas puede que no aparezcan.
Vampiros probablemente tampoco.
Pero una mesa grande libre en el último momento…
Eso sí que puede convertirse en algo paranormal.