Organizar una cena de grupo diferente por hallowen en Barcelona puede ser bastante más divertido que repetir el mismo plan de todos los años: quedar tarde, improvisar un sitio y terminar recorriendo media ciudad porque nadie tuvo la brillante idea de reservar. Halloween da juego para montar una noche distinta con amigos, pero tampoco hace falta convertir el restaurante en el castillo de Drácula ni aparecer con una producción digna de Hollywood. Con un buen grupo, una mesa preparada y algo de organización, ya tienes buena parte del trabajo hecho.
Además, una cena tiene una ventaja enorme frente a otros planes: permite que todo el mundo participe a su manera. Está quien lleva tres semanas preparando un disfraz con iluminación propia y está quien se pone una camisa negra y asegura que va disfrazado de “adulto funcional”. Ambos caben perfectamente en la misma mesa.
Por eso, antes de pensar en fiestas, copas o dónde terminaréis a las tres de la mañana, merece la pena organizar bien el principio de la noche. La cena puede convertirse en el punto de encuentro, el momento para reunir a todo el grupo y la excusa para celebrar Halloween sin depender de colas, entradas agotadas o improvisaciones de última hora.
Y precisamente ahí está la gracia de una cena de grupo diferente por hallowen: no consiste únicamente en salir a comer o cenar juntos. Se trata de crear un plan alrededor de la mesa, darle un pequeño giro a la noche y aprovechar Halloween como excusa para hacer algo que se salga un poco de lo habitual.
Cómo organizar una cena de Halloween con amigos en Barcelona
Lo primero es cerrar el grupo. Parece una tarea sencilla hasta que entra en escena el clásico “yo seguramente voy”. Esa persona no ha confirmado absolutamente nada, aunque ella crea que sí.
Para reservar correctamente conviene tener una cifra bastante clara de asistentes. No hace falta exigir una declaración jurada, pero sí distinguir entre quienes vienen y quienes están esperando a comprobar si les surge un plan mejor.
También es importante hablar del presupuesto desde el principio. En grupos grandes, una diferencia aparentemente pequeña puede acabar generando discusiones bastante innecesarias. Nadie quiere empezar Halloween debatiendo durante cuarenta minutos sobre quién ha pedido una cerveza más.
Por eso los menús para grupos suelen ser una opción especialmente cómoda. Permiten conocer de antemano qué se va a comer, cuánto costará aproximadamente la cena y cómo se organizarán los platos.
Elegir un restaurante preparado para grupos
No todos los restaurantes funcionan igual cuando aparecen doce, quince o veinte personas de golpe.
Una mesa grande necesita espacio, organización y un servicio preparado para mantener un ritmo razonable. De lo contrario, puede ocurrir que cuatro personas estén terminando el plato principal mientras otras siguen contemplando los cubiertos con la esperanza de que aparezca comida por generación espontánea.
En Dabutis existen propuestas específicas para grupos, con diferentes menús pensados para compartir entrantes y continuar con platos principales, postres y bebidas. Esto facilita bastante una celebración en la que interesa pasar más tiempo hablando, riendo y disfrutando que negociando individualmente cada pedido.
Además, compartir platos tiene bastante sentido en una cena entre amigos. Hace que la comida sea más dinámica y evita esa sensación de reunión diplomática en la que cada persona protege su plato como si contuviera documentación confidencial.
Espacio privado para celebrar Halloween con más libertad
Cuando el grupo tiene cierto tamaño, disponer de un espacio privado cambia bastante la experiencia.
No significa que tengáis previsto realizar ningún ritual oscuro. Simplemente permite estar más cómodos, hablar sin molestar a otras mesas y añadir pequeños elementos a la celebración.
Dabutis dispone de un salón privado para grupos de hasta 20 comensales. Además, el espacio cuenta con monitor, algo que puede utilizarse para reproducir fotografías, vídeos o preparar alguna pequeña sorpresa durante la cena.
Aquí Halloween empieza a dar bastante juego.
Podéis preparar fotografías antiguas del grupo, recuperar vídeos que deberían haber desaparecido hace diez años o montar una entrega improvisada de premios. Mejor disfraz, peor disfraz, persona que más veces ha cancelado planes durante el año o campeón absoluto del “voy saliendo” cuando todavía está duchándose.
No hace falta convertir la cena en un programa de televisión. Dos o tres detalles son suficientes para hacerla diferente.
Qué puede hacer diferente una cena de Halloween
Disfrazarse es la opción más evidente, aunque no tiene por qué ser obligatoria.
De hecho, imponer un disfraz elaborado puede acabar generando más pereza que entusiasmo. Una alternativa es plantear un código sencillo: vestir de negro, utilizar algún complemento, escoger personajes de películas o simplemente dejar libertad total.
También podéis organizar un pequeño concurso. Y aquí conviene huir del típico premio al mejor disfraz. El peor disfraz suele producir historias bastante mejores.
Otra posibilidad es introducir algún juego durante la sobremesa, especialmente si disponéis de un espacio reservado para el grupo.
Ideas sencillas para animar la cena
Las mejores actividades suelen ser las que requieren poca preparación.
Por ejemplo, se puede organizar un trivial relacionado con películas de terror, historias del propio grupo o anécdotas que todo el mundo conozca. También puede prepararse una selección de fotografías y pedir a los asistentes que adivinen el año, el lugar o qué demonios estaba ocurriendo cuando se hizo aquella imagen.
Sin embargo, hay que saber cuándo parar.
Si preparas seis concursos, cuatro juegos, una presentación de cincuenta diapositivas y una gymkhana, probablemente ya no estás organizando una cena. Estás produciendo unas oposiciones con croquetas.
La decoración también puede ser sencilla
Halloween invita a llenar cualquier espacio de calabazas, esqueletos y telarañas artificiales. Aun así, para una cena entre amigos no hace falta transformar el restaurante.
Unos pequeños complementos, accesorios para las fotografías o algún detalle relacionado con Halloween pueden ser suficientes.
Lo importante es que la decoración acompañe al ambiente en lugar de convertirse en la protagonista absoluta. Al final, el verdadero plan sigue siendo sentarse juntos, comer bien y disfrutar de unas horas con amigos.
Por qué un menú de grupo facilita la noche
Cuando hay muchas personas alrededor de una mesa, elegir individualmente puede complicar el servicio y alargar bastante la cena.
Los menús cerrados solucionan buena parte de ese problema.
En Dabutis, los menús para grupos incluyen opciones pensadas para compartir y distintas alternativas posteriores. Entre las propuestas pueden encontrarse platos como croquetas de pollo rustido, hummus o chips de alcachofa, además de opciones de carne, pescado, fideuá o arroz marinero según el menú escogido.
Esto permite que la mesa funcione con más agilidad.
Compartir platos encaja especialmente bien en grupos
Una cena entre amigos tiene más sentido cuando la comida también genera conversación.
Los platos para compartir permiten probar diferentes opciones y mantienen el ambiente más informal. Además, evitan que cada persona permanezca concentrada exclusivamente en lo suyo.
Y si alguien intenta apropiarse de la última croqueta, siempre queda una oportunidad excelente para descubrir quiénes son tus verdaderos amigos.
Evitar las cuentas imposibles al final
Otro pequeño detalle que conviene pensar antes de sentarse es cómo se pagará.
Dividir una cuenta enorme plato por plato puede convertirse en el auténtico episodio de terror de la noche. Siempre aparece alguien convencido de que pagó exactamente siete euros menos porque no probó una determinada ración.
Conocer previamente el precio del menú reduce estas situaciones y permite que todo el grupo tenga claro cuánto costará aproximadamente la celebración.
Celebrar Halloween en Barcelona sin organizar una expedición
Barcelona ofrece suficientes planes después de cenar como para no tener que programar toda la noche al minuto.
Por eso puede ser buena idea utilizar la cena como punto central y decidir después qué hacer.
Quienes quieran continuar pueden salir a tomar algo. Quienes prefieran terminar tranquilamente pueden alargar la sobremesa. Y quienes hayan descubierto a mitad de la noche que el disfraz elegido es insoportable pueden retirarse antes de perder definitivamente la circulación en alguna extremidad.
Una ubicación cómoda también importa
Dabutis se encuentra en el Guinardó, en Carrer de Sant Quintí, 134-136, Barcelona.
Elegir un restaurante bien situado ayuda especialmente cuando cada integrante del grupo llega desde una zona diferente de la ciudad.
También evita montar complicadas operaciones logísticas en las que veinte personas intentan coordinar simultáneamente taxis, metros y mensajes de “¿dónde estáis exactamente?”.
Reserva con antelación si sois muchos
Halloween es una fecha en la que mucha gente sale a cenar, celebrar fiestas o reunirse con amigos.
Por tanto, si vuestro grupo es numeroso, reservar con tiempo resulta bastante sensato.
Buscar mesa para quince personas la misma noche tiene cierto componente de terror, aunque probablemente no sea el que estabais buscando.
Una cena diferente no necesita complicarse demasiado
Al final, organizar Halloween con amigos no requiere producir la fiesta más espectacular de Barcelona.
Hace falta reunir a la gente adecuada, elegir un sitio preparado para grupos y añadir un pequeño toque diferente a la noche.
Un disfraz, un concurso absurdo, unas fotografías antiguas o una sala privada pueden hacer bastante más por el ambiente que llenar todo de decoración comprada precipitadamente la tarde anterior.
Además, celebrar Halloween alrededor de una mesa permite algo que muchas veces se pierde cuando el único objetivo es salir de fiesta: tener tiempo para hablar y disfrutar realmente del grupo.
En definitiva, una cena de Halloween puede ser tan sencilla o tan elaborada como queráis. Lo importante es que la organización no se convierta en una película de terror antes siquiera de haber empezado.
Una mesa grande, comida para compartir, amigos y unas horas por delante suelen ser suficientes.
Lo demás, incluidos los disfraces cuestionables y las fotografías que alguien exigirá eliminar al día siguiente, viene prácticamente solo.