Juan Florencio de Luque

Jefe de sala.

Juan Florencio de Luque

Llevo años dedicado al mundo de la hostelería, aprendiendo en cada servicio que la sala es mucho más que un espacio donde se atienden mesas. Para mí, es el lugar donde empieza realmente la experiencia del cliente. Es donde el trato, la organización, la coordinación y los pequeños detalles consiguen que una visita se recuerde de verdad.

Como jefe de sala en Dabütis, me gusta cuidar que todo funcione con ritmo, cercanía y buen ambiente. Disfruto recibiendo a cada cliente, acompañándolo durante toda su experiencia y procurando que se sienta cómodo desde que entra por la puerta hasta que se marcha. Creo que una buena atención no consiste solo en servir bien, sino también en saber escuchar, anticiparse a las necesidades y transmitir confianza.

También considero fundamental el trabajo en equipo. En sala, cada persona cumple un papel importante, y cuando todos remamos en la misma dirección, el servicio fluye de una forma mucho más natural. Por eso, me gusta aportar calma, coordinación y energía positiva, incluso en los momentos de más trabajo. Creo que un equipo unido transmite seguridad, alegría y profesionalidad, y eso llega directamente a cada mesa.

Además, me gusta cuidar el ambiente del restaurante. Para mí, cada detalle cuenta: una bienvenida amable, una mesa bien preparada, una recomendación acertada o una despedida cercana pueden marcar la diferencia. Son gestos sencillos, pero hacen que el cliente se sienta valorado y quiera volver.

Sigo viviendo la hostelería con ilusión, compromiso y muchas ganas de seguir creciendo. Cada día intento aprender algo nuevo y aportar lo mejor de mí para que Dabuti’s sea un lugar donde la gente no solo venga a comer, sino también a disfrutar, compartir momentos especiales y sentirse realmente bien.

Entre mesas, equipo y clientes: así es mi trabajo en Dabutis